Los cuerpos fracasan al querer expresar esa zona de silencio donde los lenguajes ya no alcanzan.
Cuerpos dolidos de palabras (palabras que ya no resucitan ni hacen llover, extraviada la magia originaria).
Hoy, la niebla de los cuerpos que perdimos.
Cuerpo de la civilización desacostumbrado a sus movimientos naturales: trepar, cazar, nadar.
Cuerpo que se civiliza a cambio de perder su salvajismo inmanente.
Para perder la unidad del Todo, se aliena en una identidad.
