17.7.09

VARIACIONES SOBRE ORFEO

...Y, al morir ya de nuevo, no se quejó para nada
de su esposo (pues ¿de qué se podía quejar sino de ser amada?)
dio el último «adiós» que ya apenas aquél recibió
en sus oídos y de nuevo volvió al mismo lugar.
Orfeo, con la doble muerte de su esposa, quedo estupefacto
igual que quien temeroso ha visto los tres cuellos del perro,
llevando el del medio las cadenas, a este hombre no le abandonó
el terror...


OVIDIO, METAMORFOSIS, LIBRO X, 60 66, ALIANZA EDITORIAL


MURIEL RUKEYSER
El poema como máscara
ORFEO


Cuando hablé de las mujeres danzando, salvajes, fue una máscara,
en la montaña a la caza de los dioses, cantando, orgiásticas,
fue una máscara: cuando hablé del dios
fragmentado, exiliado de sí, su vida, el amor extraviado con el canto,
era yo, desgajada, sin habla, en exilio de mí.

No hay montaña, no hay dios, hay memoria
de mi vida desgarrada, yo misma desgajada en sueño, la niña
rescatada a mi lado, entre médicos y una palabra
salvadora desde los grandes ojos.

¡Basta de máscaras! ¡Basta de mitologías!

Ahora, por primera vez, el dios alza su mano,
los fragmentos en mí se unen con su propia música.

VERSIÓN DE DIANA BELLESSI, EN CONTESTAME, BAILA MI DANZA, ULTIMO REINO



ADRIENNE RICH
SUEÑO QUE SOY LA MUERTE DE ORFEO


Camino rápidamente por las estrías de luz y sombra que
se desprenden de una arcada.

Soy una mujer en la plenitud de la vida, con ciertos poderes
poderes severamente limitados
por autoridades cuyos rostros raramente veo.
Soy una mujer en la plenitud de la vida
conduciendo a su poeta muerto en un Rolls-Royce negro
por un paisaje de crepúsculo y espinos.
Una mujer con cierta misión
que obedecida a la letra la dejará intacta.
Una mujer con los nervios de una pantera
una mujer con contactos entre los Angeles del Infierno
una mujer que siente la saciedad de sus poderes
cuando no debe usarlos
una mujer prometida a la lucidez,
quien ve, a través del caos, los fuegos humeantes
de estas calles subterráneas
a su poeta muerto aprendiendo a caminar hacia atrás, contra el viento,
sobre el lado equivocado del espejo.


VERSION DE DIANA BELLESSI, EN CONTESTAME, BAILA MI DANZA, ULTIMO REINO



RAINER MARIA RILKE
SONETOS A ORFEO

Un Dios lo puede. Pero, ¿como puede, dime,
seguirle un hombre a través de la estrecha lira? (1).
Su sentido está escindido. En la encrucijada
del corazón no se alza ningún templo a Apolo.

El canto, cual tú se lo enseñas, no es anhelo
ni petición de algo que al fin es alcanzable.
Cantar es ser. Para el dios esto es cosa fácil.
Pero ¿cuándo somos nosotros? ¿Cuándo vuelve

él hacia nuestro ser la tierra y las estrellas?
Eso no es, oh joven, porque tu ames, aún cuando
entonces la voz te fuerce la boca, aprende

a olvidar porque cantaste. todo eso pasa.
En verdad el cantar es un soplo distinto.
Un soplo por nada, una onda en el dios. Un viento.

(1) la «estrecha lira», como se declara en el soneto V, aparece vista como una reja (Leier Gitter), que dificulta el camino, accesible tan solo a Orfeo. Esta imagen incorpora sincréticamente la «angosta senda» de la Biblia.

VERSION DE JAIME FERREIRO ALEMPARTE


MIGUEL ANGEL BUSTOS
ORFEO

Si huyera o no Eurídice para siempre
a la muerte
es cosa que Orfeo vio mas no tocó.
Allá se fue
ni lloraba ni reía la pobre
entre tanta oscuridad.
El Orfeo de quien hablo
caminó a la ciudad pasado el río
no entró en su casa quedó en los bares.
A ratos lloraba a ratos reía
como ella
según el vino.
Orfeo tiene más que la muerte por los siglos de los siglos.

DE POEMAS INEDITOS, SERIE «SEGÚN EL VINO», BUENOS AIRES, SEPTIEMBRE 1972


ALDO OLIVA
ORFEO


Gimiendo, maltrovando,
holgando con lo oscuro
«LA CELESTINA»

Acércate y muéstrame en tu anillo
la herrumbre del tiempo
de aquella dulce carne que dónde duerme.
Ahora saludas
la ominosa emergencia del mundo,
definitivamente esta historia en colores
de sangre irreal en la pastosa noche,
las ciegas manadas del tacto en el amanecer
y el triste vuelo de las estaciones
sobre la cintura de cemento y de hierro.

Las suaves panteras se hunden en sus sombras,
asciende la serpiente al corazón
y en su copa desova bajo todos los vientos.
Lentas muertes antes de la muerte,
entre ordenamientos y derrumbes,
filtra el cristal infiel:
es el Suceso. Pero risa y llanto y la garra
total,
que es melancólica y sabe que en el sueño
es apenas un tenue puñalito de plata,
ahora saludas.

Hay una boca sin embargo
que para siempre lo canta.

ALDO OLIVA, DE FASCINATIONE 1997


estamos trabajando para usted
la mirada de orfeo (blanchot) / entre euridice y las sirenas (foucault)

3 reservorios:

Sebastián Lalaurette dijo...

Interesante contrapunto, y valioso aporte el de la imagen (tuve que retorcerme las pupilas, pero ahí está: Jam Abelanet, fotógrafo de obra principalmente erótica).

Soy uno de los afortunados poseedores de un ejemplar de los "Sonetos a Orfeo", obra a la que hacía rato que no volvía. Genial.

javier galarza dijo...

Hola SEBASTIÁN, qué gusto hallarte por aquí.
Rilke es sublime y , es cierto,
tendría que haber puesto más grande el nombre de Jam Abelanet,
cuyas fotos en el subte, me pueden.

meridiana dijo...

Uno mejor que otro, todos entre el miedo y la mirada que no puede ser esquiva porque trae LA noche.

creo sí que Rukeyser llega a ese punto, a Eso que habla desde nosotros, en el sueño o en la i-rrealidad diaria: el dios fragmentado, el exiliado, lo que une la música nocturna.

abrazo

Lilián