
EROTIÓN
A vosotros Frontón y Flacila, sus padres, esta niña os confío,
la pequeña Erotión, goce de mis labios
y a mis delicias, para que venza el miedo a las negras tinieblas
y a las fauces monstruosas del can Tartáreo.
Hubiera visto derretirse el hielo de su sexto invierno,
con que hubiese vivido igual número de días.
Que entre tan venerables protectores juegue y retoce eternamente
y pronuncie mi nombre con balbucientes labios.
Fosca hierba, no cubras para siempre sus blandos huesos. Tierra, no le seas pesada:
no lo fue ella para ti.
marcial, v 34, poeta latino, 40 - 104
versión de luis alberto cuenca y antonio alvaz;
antología de la poesía latina



pensar la escritura





3 reservorios:
¿Que elegancia!, la lengua latina, ¡ que belleza!.
Un saludo, muy cordial JG.
Gracias comopompasdejabón. En verdad este epitafio de Marcial es estremecedor.
El ruego final de este poema,a propósito de la muerte de un niño, es uno de los más bellos que he leído.
Saludos
Liliana
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