
1. Los pensamientos incompletos, los diurnos pensamientos incompletos, colapsan ante la estática: se fragmentan entre las cabezas que multiplica la ciudad y hallan su prolongación natural en la boca del sueño.
2. Me gusta caminar solo, entrar en templos de cultos de países lejanos (cosas que me remitan a lejanías y extranjerías) y buscar tesoros en librerías de usados.
3. Creo también que nos duelen y constituyen las marcas que el amor deja en la penumbra.
Mi biblioteca es el refugio donde suelo curar mis heridas, confirmando y devastando cada convicción que me mantiene. Y no.
4. He de nombrar: el hombre encerrado en edificios como prisiones de cemento, dividido por paredes como un animal sin gracia. Denunciaré esta estructura que convierte en extraño un prójimo a amar. En nombre de la privacidad: la indiferencia, el «no hables con extraños», el amor de turnos de media hora. Aniquilamos la pasión.
2. Me gusta caminar solo, entrar en templos de cultos de países lejanos (cosas que me remitan a lejanías y extranjerías) y buscar tesoros en librerías de usados.
3. Creo también que nos duelen y constituyen las marcas que el amor deja en la penumbra.
Mi biblioteca es el refugio donde suelo curar mis heridas, confirmando y devastando cada convicción que me mantiene. Y no.
4. He de nombrar: el hombre encerrado en edificios como prisiones de cemento, dividido por paredes como un animal sin gracia. Denunciaré esta estructura que convierte en extraño un prójimo a amar. En nombre de la privacidad: la indiferencia, el «no hables con extraños», el amor de turnos de media hora. Aniquilamos la pasión.
5. Tiene un cuerpo, más no lo es. Lo pendiente, pende.
6. Se ha deshecho de miradas que lo prometían, poderes no del todo desarticulados. Se actúa para sí. Desde lo real, no se metaforiza, no se fluye en palabras. Afasia.
7. Habitual desascostumbramiento a su naturalidad, a su naturaleza. Identificado con la pérdida, no disfruta de su haber, no ve su ganancia.
8. Invoca en palabra el llamado de su salvajismo, de su otro fuerte y animal. La pesadumbre clausura las pulsiones. Siempre en tránsito de nacer, de alumbrarse.
9. Algo se escribe en lo real del cuerpo, de ahí la imposibilidad de leerlo. Hacer cuerpo en la escritura. Quemar el libreto de los días. Tachar. Subrayar. Corregir. Se lee en los márgenes. En lo no dicho. Las periferias.
Esta gramática que somos.
Esta gramática que nos dice.
10. A ese decir que reformula lo sagrado sin develarlo, suelo llamarlo poesía.
Es un exceso de sentido, un plus que más allá de lo decible, un más allá de, que posibilita LO OTRO.
10. A ese decir que reformula lo sagrado sin develarlo, suelo llamarlo poesía.
Es un exceso de sentido, un plus que más allá de lo decible, un más allá de, que posibilita LO OTRO.
© Javier Galarza



pensar la escritura





5 reservorios:
Encontré tu lectura no sé,diferente quizá,un saludo!
Muchas gracias, GOROKA.
Me gusta el olor de los libros de viejo, tengo la sensación de no estar completamente sóla cuando los leo...al refugio estamos de acuerdo.
Me gustó mucho la número 4, el 9 y el 10.
Escribes muy muy bello.
Muchas gracias comopompasdejabón. Los libros usados nos demuestran hasta que punto acertaba Foucault al llamar a los libros "cajas de herramientas". Verdadera continuidad en la trama simbólica. Como la poesía.
yo diría nexos de la madrugada, que notable, como se coincide,
como subimos en el aire, "pompas de jabón", leves, aterrizando en cualquier geografía: deshacer-nos para formar parte.
adhiero al 4,9,10
esos libros usados han salvado más de una vida
Lilián
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