18.8.09

DE SUBTERRANEOS Y MITOLOGIAS

DESDE LA ENTRADA DE LAS ALMAS AL TARTARO HASTA EL DIARIO INGRESO A LA RED DE SUBTERRANEOS, PROPONEMOS ESTE VIAJE POETICO, CON O SIN PASAJE.

...También entró en el lecho de la criadera Deméter y la diosa parió a Perséfone, la de los níveos brazos, que fue robada de junto a su madre por Hades, a quien el próvido Zeus se la concedió luego.

HESIODO 912, 913 LA TEOGONÍA, VISION LIBROS, ESPAÑA 1986, EDICIONES TEOREMA


OVIDIO

Ella esparce una dañina ponzoña y jugos venenosos e invoca
a la Noche, a las divinidades de la Noche, junto con el Érebo
y el Caos, y ruega a Hécate con prolongados alaridos.
Los bosques (maravilla decirlo) saltaron del suelo,
gimió la tierra, palidecieron los árboles próximos,
la hierba salpicada se humedece de gotas de sangre,
pareció que la tierra profería roncos mugidos, que ladraban
perros, que la tierra estaba cubierta de negras serpientes;
pareció que revoloteaban almas ligeras. El grupo
se sobrecoge, aturdido por los prodigios; así sobrecogidos,
les tocó ella con su varita envenenada sus caras de asombro;
a su contacto monstruosas formas de fieras diversas
sobrevienen a los jóvenes; ninguno conservó su figura.


LIBRO XIV 400 415, METAMORFOSIS, ALIANZA EDITORIAL


VALENTINE PENROSE
PERSEFONE


Si hay una piedra de tristeza yo estoy sentada allí
Ahí donde las vendas caen oblicuas sobre el llano
Blancos velos. Esto es leve.
Donde la diosa de los grandes ojos sumerge al niño ajeno en el fuego.

El árbol se niega a orientarse. La esmeralda
crispa el puño. Si hay
una piedra de tristeza yo estoy sentada allí

HIERBA A LA LUNA Y OTROS POEMAS, ANGRIA EDICIONES, CARACAS, VERSION DE MARIA NEGRONI


PAUL BLACKBURN
MEDITACIÓN EN EL SUBTERRÁNEO (FRAGMENTO)

Aquí al principio de la nueva estación
antes que las hojas nuevas retoñen, a
cada lado de la estación East Parkway
cerca de los Jardines Botánicos
Queman la basura en terraplenes, dejando
Más desnudo a nuestro triste y civilizado desecho

1 lata de café sin tapa
1 pinta vacía de White Star, la marca desteñida
por la lluvia
1 lata vacía de cerveza
2 botellas vacías de Schenley
1 condón vacío, visto desde
1 tren casi vacío
vacío
vacío
vacío
Repetida así la palabra hasta parece graciosa.

VERSIÓN DE MARCELO COVIÁN, EN NUEVA POESÍA USA, EDICIONES DE LA FLOR, 1976

MEDIODIA EN EL SUBTE

Mezclados,
Aliento y sudor,
Tan cerca.
Mezclados
Negros y blancos,
Tan cerca.
Sin lugar
Para el temor.

LANGSTON HUGHES, POEMAS, VERSION CASTELLANA DE JULIO GALER, LAUTARO, BUENOS AIRES, 1952

EZRA POUND
EN UNA ESTACIÓN DEL METRO

La aparición de estos rostros en la multitud;
Pétalos en una rama oscura y húmeda.

VERSIÓN DE MARCELO COVIÁN, EN NUEVA POESÍA USA, EDICIONES DE LA FLOR, 1976


T. S. ELIOT
BURNT NORTON (FRAGMENTO)

Desciende más, desciende sólo
hacia el mundo de la soledad perpetua,
al mundo que no es mundo sino
lo que el mundo no es; interna
tiniebla, privación, carencia
de todo bien, desecación del ámbito
del sentido, evacuación
de la fantasía, inoperancia
del mundo del espíritu, éste
es un camino y el otro es el mismo,
no el movimiento sino la abstención
del movimiento; mientras mueve
al mundo la apetencia
por las metales vías
del pasado y el porvenir.

Nota del traductor: Es característicamente eliotiana la broma privada presente en estos versos. Desde finales de septiembre de 1933 hasta el comienzo de la guerra Eliot vivió en Kensington, tomando diariamente el metro en la estación de Gloucester Road. En ésta el viajero podía elegir entre bajar a los andenes por la escalera o mediante el ascensor, «absteniendose» de movimiento.

DE CUATRO CUARTETOS, EDICIÓN DE ESTEBAN PUJALS GESALI, EDICIONES CATEDRA, 1990


ADRIENNE RICH
DEDICATORIAS (FRAGMENTO)

Sé que estás leyendo este poema
mientras el subterráneo pierde velocidad
y antes de subir corriendo las escaleras
hacia una nueva clase de amor
que tu vida nunca permitió.

DE AN ATLAS OF A DIFFICULT WORLD, 1991


RAUL GONZALEZ TUÑON
LA VIA MUERTA

EL PAISAJE se pinta de colores remotos
y viaja el horizonte.

Una música vaga, un retrato extraviado, una olla inservible.
Un tranvía pasaba por aquí y el verano,
cargaba obreros, sol, escolares, mañanas,
el viejo organillero del loro, grillos, noches.

En invierno, que a veces el invierno no es triste,
los pibes añoraron la estrellita del troley
del último tranvía que devoró el ocaso.


DE POEMAS PARA EL ATRIL DE LA PIANOLA, 1965, ANTOLOGÍA POÉTICA, LOSADA, BUENOS AIRES 1974


LUISA FUTORANSKY
INVOCACIÓN A MARIA

salve de la intemperie madona de las rocas
del cemento y los ventanucos de los edificios más altos
salve señora de los malos pensamientos
señora de los deseos ocultos por la vergüenza
madona de las ciudades
y de los altares en medio del hollín
madona loca que vagas en los hospicios
con un muñeco viejo sucio diciendo que es tu hijo
tú la que te arropas con periódicos
y mendigas un poco de tabaco en las escalera de los subtes
tú a la que despierta en los bancos de las plazas y estaciones
el insulto soez de los policías
tú que hablas sola por las calles
mientras los caminantes te abren paso
porque te tienen asco y sonríen entre sí con complicidad
tú que recuentas las monedas para una medida de alcohol ruin
y has visto desde dentro
cada uno de los lupanares más abyectos
tú la llena de gracia
ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte
amén


DE BABEL, BABEL, 1968, EL 60 POESÍA BLINDADA, GRUPO SUR


JOAQUÍN O. GIANUZZI
FULGOR EN EL SUBTE

Los jóvenes amantes se lamían
las caras y las manos, desnudando
en la pública luz
la energía de la creación, la mutua
penetración de la materia viva.
Entonces los señores y tristes pasajeros
se irguieron esperando que el incendio
estallara hacia todas direcciones y destinos:
dejando que esa fuerza
se filtrara en ellos y cavara
en ropas, carnes, metales y maderas,
hasta un liberado resplandor.


APUESTAS EN LO OSCURO, 2000, OBRA POÉTICA, EMECE

BOB DYLAN JUNTO A ALLEN GINSBERG SUBTERRANEAN HOMESICK BLUES

17.7.09

VARIACIONES SOBRE ORFEO

...Y, al morir ya de nuevo, no se quejó para nada
de su esposo (pues ¿de qué se podía quejar sino de ser amada?)
dio el último «adiós» que ya apenas aquél recibió
en sus oídos y de nuevo volvió al mismo lugar.
Orfeo, con la doble muerte de su esposa, quedo estupefacto
igual que quien temeroso ha visto los tres cuellos del perro,
llevando el del medio las cadenas, a este hombre no le abandonó
el terror...


OVIDIO, METAMORFOSIS, LIBRO X, 60 66, ALIANZA EDITORIAL


MURIEL RUKEYSER
El poema como máscara
ORFEO


Cuando hablé de las mujeres danzando, salvajes, fue una máscara,
en la montaña a la caza de los dioses, cantando, orgiásticas,
fue una máscara: cuando hablé del dios
fragmentado, exiliado de sí, su vida, el amor extraviado con el canto,
era yo, desgajada, sin habla, en exilio de mí.

No hay montaña, no hay dios, hay memoria
de mi vida desgarrada, yo misma desgajada en sueño, la niña
rescatada a mi lado, entre médicos y una palabra
salvadora desde los grandes ojos.

¡Basta de máscaras! ¡Basta de mitologías!

Ahora, por primera vez, el dios alza su mano,
los fragmentos en mí se unen con su propia música.

VERSIÓN DE DIANA BELLESSI, EN CONTESTAME, BAILA MI DANZA, ULTIMO REINO



ADRIENNE RICH
SUEÑO QUE SOY LA MUERTE DE ORFEO


Camino rápidamente por las estrías de luz y sombra que
se desprenden de una arcada.

Soy una mujer en la plenitud de la vida, con ciertos poderes
poderes severamente limitados
por autoridades cuyos rostros raramente veo.
Soy una mujer en la plenitud de la vida
conduciendo a su poeta muerto en un Rolls-Royce negro
por un paisaje de crepúsculo y espinos.
Una mujer con cierta misión
que obedecida a la letra la dejará intacta.
Una mujer con los nervios de una pantera
una mujer con contactos entre los Angeles del Infierno
una mujer que siente la saciedad de sus poderes
cuando no debe usarlos
una mujer prometida a la lucidez,
quien ve, a través del caos, los fuegos humeantes
de estas calles subterráneas
a su poeta muerto aprendiendo a caminar hacia atrás, contra el viento,
sobre el lado equivocado del espejo.


VERSION DE DIANA BELLESSI, EN CONTESTAME, BAILA MI DANZA, ULTIMO REINO



RAINER MARIA RILKE
SONETOS A ORFEO

Un Dios lo puede. Pero, ¿como puede, dime,
seguirle un hombre a través de la estrecha lira? (1).
Su sentido está escindido. En la encrucijada
del corazón no se alza ningún templo a Apolo.

El canto, cual tú se lo enseñas, no es anhelo
ni petición de algo que al fin es alcanzable.
Cantar es ser. Para el dios esto es cosa fácil.
Pero ¿cuándo somos nosotros? ¿Cuándo vuelve

él hacia nuestro ser la tierra y las estrellas?
Eso no es, oh joven, porque tu ames, aún cuando
entonces la voz te fuerce la boca, aprende

a olvidar porque cantaste. todo eso pasa.
En verdad el cantar es un soplo distinto.
Un soplo por nada, una onda en el dios. Un viento.

(1) la «estrecha lira», como se declara en el soneto V, aparece vista como una reja (Leier Gitter), que dificulta el camino, accesible tan solo a Orfeo. Esta imagen incorpora sincréticamente la «angosta senda» de la Biblia.

VERSION DE JAIME FERREIRO ALEMPARTE


MIGUEL ANGEL BUSTOS
ORFEO

Si huyera o no Eurídice para siempre
a la muerte
es cosa que Orfeo vio mas no tocó.
Allá se fue
ni lloraba ni reía la pobre
entre tanta oscuridad.
El Orfeo de quien hablo
caminó a la ciudad pasado el río
no entró en su casa quedó en los bares.
A ratos lloraba a ratos reía
como ella
según el vino.
Orfeo tiene más que la muerte por los siglos de los siglos.

DE POEMAS INEDITOS, SERIE «SEGÚN EL VINO», BUENOS AIRES, SEPTIEMBRE 1972


ALDO OLIVA
ORFEO


Gimiendo, maltrovando,
holgando con lo oscuro
«LA CELESTINA»

Acércate y muéstrame en tu anillo
la herrumbre del tiempo
de aquella dulce carne que dónde duerme.
Ahora saludas
la ominosa emergencia del mundo,
definitivamente esta historia en colores
de sangre irreal en la pastosa noche,
las ciegas manadas del tacto en el amanecer
y el triste vuelo de las estaciones
sobre la cintura de cemento y de hierro.

Las suaves panteras se hunden en sus sombras,
asciende la serpiente al corazón
y en su copa desova bajo todos los vientos.
Lentas muertes antes de la muerte,
entre ordenamientos y derrumbes,
filtra el cristal infiel:
es el Suceso. Pero risa y llanto y la garra
total,
que es melancólica y sabe que en el sueño
es apenas un tenue puñalito de plata,
ahora saludas.

Hay una boca sin embargo
que para siempre lo canta.

ALDO OLIVA, DE FASCINATIONE 1997


estamos trabajando para usted
la mirada de orfeo (blanchot) / entre euridice y las sirenas (foucault)

28.6.09

ERNESTO CARDENAL. LO EXTERIOR.


Conocí la poesía de Ernesto Cardenal (1925, Granada, Nicaragua) hace más de treinta años, cuando una joven profesora acercó al curso el poema Economía del Tahiantinsuyu. Quedé impactado por ese texto que tan poco tenía que ver con mis tempranas lecturas de Neruda y Artaud.
¿Poesía que mencionaba latas de Avena Quaquer? ¿Mayúsculas como carteles junto a reflexiones sobre economía de la América precolombina? Saqué una buena nota en el trabajo sobre ese poema, sin saber aún de la influencia de Ezra Pound sobre Cardenal o de su poesía exteriorista. Religión y revolución, en otro giro aportado por la poesía de Nicaragua
Por allí circulan los famosos epigramas de Cardenal (Catulo vía Pound).
Como en el resto de las pequeñas antologías realizadas en este sitio, acerco tres poemas breves del autor (mas un epigrama) , relacionanados con la poética que trabajo en estos días.


EN LA NOCHE ILUMINADA DE PALABRAS

En la noche iluminada de palabras:
PEPSI COLA
PALMOLIVE CHRYSLER COLGATE CHESTERFIELD
que se apagan y se encienden y se apagan y se encienden,
las luces rojas verdes azules de los hoteles y de los bares
y de los cines, los trapenses se levantan al coro
y encienden sus lámparas fluorescentes
y encienden sus grandes Salterios y sus Antifonarios
entre millones de radios y de televisiones.
¡Son las lámparas de las vírgenes prudentes esperando
al esposo en la noche de los Estados Unidos!


DETRAS DEL MONASTERIO, JUNTO AL CAMINO

Detrás del monasterio, junto al camino,
existe un cementerio de botellas gastadas,
en donde yacen el hierro sarroso, pedazos
de loza, tubos quebrados, alambres retorcidos,
cajetillas de cigarrillo vacías, aserrín
y zinc, plástico envejecido, llantas rotas,
esperando como nosotros la resurrección.


COMO LATAS DE CERVEZA VACÍAS

Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como los automóviles que pasaban rápido por las carreteras
con risas de muchachas y música de radios...
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.


EPIGRAMA 15

Tu no mereces siquiera un epigrama

29.5.09

POETAS ARGENTINOS CANTAN A LAUTREAMONT

imagen: enrique molina


...¡Abran a Lautreamont! ¡Y ahí tienen toda la literatura dada vuelta como un paraguas! ¡Cierren a Lautreamont! Y en seguida todo vuelve a su lugar. Para gozar a domicilio de un dispositivo intelectual perfecto, adopten pues en sus bibliotecas el dispositivo MALDOROR- POESÍAS...

Francis Ponge

Isidore Ducasse, conde de Lautrèamont (Montevideo, 1846—1870), resuena en español desde la mención que de él hiciera Ruben Dario en LOS RAROS.
Figura central en el arte del siglo XX, inspirador del surrealismo, a la luz de sus bello como, se puede leer hasta la obra plástica de Marcel Duchamp.
El nuevo siglo tendrá a su poeta — vaticinó en los cantos de Maldoror.
Y estas páginas dan testimonio de cómo se han escuchado los aullidos del montevideano.

MALDOROR / por OLGA OROZCO
¡Ay! ¿Qué son pues el bien y el mal? ¿Son una misma cosa por la que testimoniamos con rabia nuestra impotencia y la pasión de alcanzar el infinito hasta por los medios más insensatos?
(Lautrèamont. Los cantos de Maldoror)

Tú para quien la sed cabe en el cuenco exacto de la mano, no mires hacia aquí. No te detengas.
Porque hay alguien cuyo poder corromperá tu dicha, ese trozo d espejo en que te encierras envuelto en un harapo deslumbrante del cielo.
Se llamó Maldoror
y desertó de Dios y de los hombres.
Entre todos los hombres fue elegido para infierno de Dios.
y entre todos los dioses para la condenación de cada hombre.
El estuvo más solo que alguien que devuelven de la muerte para ser inmortal entre los vivos.
¿Qué fue de aquel a cuyo corazón se enlazaron las furias con brazos de serpiente.
del que saltó de entre los muros para acatar las leyes de las bestias,
del que bebió en la sangre un veneno sediento,
del que no durmió nunca para impedir que un prado celeste le invadiera la mirada maldita
del que quiso aspirar el Universo como una bocanada de cenizas ardiendo?
No es castigo,
ni es sueño,
ni puñado de polvo arrepentido.
Del vaho de mi sombra se alza a veces la centelleante
máscara de un ángel que vuelve en su caballo
alucinado a disputar un reino.
El sacude mi casa,
me desgarra la luz como antaño la piel de los adolescentes.
y roe con su lepra la tela de mis sueños.
Es Maldoror que pasa.
Hasta el fin de los siglos levantará su canto rebelde contra el mundo.
Su paso es una llaga contra el rostro del tiempo.

DE LAS MUERTES, 1952



TRINOS BLANCOS O NEGROS (FRAGMENTO) / por FRANCISCO MADARIAGA

...Y llegó el montevideano, Lautrèamont, que según Enrique Pichon Rivière nunca habría podido olvidar de su infancia El largo sitio (1843 a 1851), con sus asaltos, fusilamientos, patrullas y los homenajes con tambor apagado, como tampoco la ferocidad, bondad y colorido del gauchillaje oriental, que conoció largos paseos y nataciones por la orilla del río mar...

DE UN EXTENSO POEMA QUE DESCRIBE SU ITINERARIO POÉTICO, DEL LIBRO UNA ACUARELA MOVIL, 1985.


AL CONDE DE LAUTREAMONT / por EDGAR BAYLEY

al que ha dejado la mirada del pulpo
el ojo saliente del sapo y el higo comedor de asnos
al que fue al extremo de la sangre donde hierve la inocencia
y rescató la bujía del sueño y la cuerda tensa de la libertad

un cielo de cabellos mojados
una noche de alabastro
un buey rojo de alas batientes
un arriate de leña y de carbón
una marsopa ocular
una ciudad resucitada

al que ha dejado abierta la herida del vampiro aullante
las garras y los órganos chupadores
los reinos flemáticos del viejo océano
las quijadas del tiburón y entrañas acuosas de la raya

un granero con todos los nombres del mundo a la luz de la luna
una caracola de inocencia
un encanto lúcido después de la fiebre
unas pupilas de sol naciente
un golpe de tambor al extremo del punzante mal

al que ha dejado abierta la larga cicatriz sulfurosa
la boca cuadrada de baba oscilante
la lampara sumergida con alas de ángel
el vientre de la araña de donde emergen dos adolescentes vestidos de azul

un estallido de naipes
un lecho de ondas claras en todas las direcciones
un puerto sin solapas para abordas ensueños
un alfabeto de puertas
una llama de ojos azules

al que ha dejado la esperanza vencida renaciente
la sorda ciénaga la inmensa equimosis sobre el cuerpo de la tierra
y la corriente recorriendo como un planeta aterrador
el espacio sanguinolento

un trompo ardiente que flota en el lago a medianoche
un domador que avanza con su ojo de humo
un rosario de espejismos en una caja fuerte
un verano sin fronteras que aniquila a los guardianes
la tea de los jueves que abre todas las puertas

al que sostuvieron los vientos los arrebatos de cólera y las enfermedades del orgullo
la gota de esperma y la gota de sangre
que corren lentamente a lo largo de las secas arrugas
y el pedestal de gigantes acuáticos en el vientre vacío

un cielo en pie que almacena nuestras memorias
el amor oculto a la vera del camino
un atardecer un rastro de plumas y de hocicos
una infancia rescatada liberada extendida como una risa
un zumbido de arco una espuma
un fruto un cráter un nido una aurora una rama en la constelación
de nuestro sueño
porque al fin

LA ETERNIDAD QUE BRAMA COMO UN MAR DISTANTE
SE APROXIMA CON GRANDES PASOS


DEL LIBRO CELEBRACIONES, 1968- 1976


CONDE DE CASA NEGRA
CONDE DE LAUTREAMONT/ por
MIGUEL ANGEL BUSTOS

Bajo la luna rosada de Montevideo en llamas
amaste el número y el grito del mar
Pastor de lobos en la tarde
qué sueño en música de abismos
ató tu lengua a los altos del cielo?
(He jugado con tu cráneo
esmeralda de llantos
una y mil veces cinco
en el Buenos Aires del sitio.
Mi alma con la tuya
en la playa fantasma del siglo).
Conde plebeyo, tienes el rostro
de todos los crímenes
de toda la inocencia
del rosario en mano
de una doncella en luto.

Te ruego en nosotros;
potros oscuros
rayos con tu ardiente sombra;
quieras dar el verbo que tu entraña
encela para selvas del alba
en casa nocturna del sol silencio.


(publicado en el catalogo colectivo «Lautréamont 100 años», exposición de homenaje a Lautréamont, Galería Gradiva, Buenos Aires, Octubre, 1970 )


EN UN EJEMPLAR DE «LES CHANTS DE MALDOROR» / por ALEJANDRA PIZARNIK

Debajo de mi vestido ardía un campo con flores alegres como los niños de la medianoche.

El soplo de la luz en mis huesos como los gemidos de la palabra tierra.
Palabra o presencia seguida por animales perfumados, triste como sí misma, hermosa como el suicidio; y que me sobrevuela como una dinastía de soles.

(DEL LIBRO EL INFIERNO MUSICAL, 1971. A la muerte de la autora, quedará escrito en la pizarra de su cuarto de trabajo «oh vida/ oh lenguaje/ oh Isidoro». Es decir, la última palabra está dedicada a Isidore Ducasse, obsesión del último terapeuta de Alejandra Pizarnik, Enrique Pichon Riviere, cuya bibliografía al respecto recomendamos. )

13.4.09

PINDARO, POETA DE POETAS

photo: thomas barbey

Sueño de una sombra es el hombre

Se considera que Pìndaro, el mayor lírico griego, nació entre 518 y 522 a. C. y vivió aproximadamente ochenta años, en una aldea cercana a Tebas, cerca de la olimpíada 65. En palabras de Lloyd-Jones: ningún poeta es más consciente que Píndaro de la mortalidad del hombre y de la inestabilidad de los asuntos humanos. Dejamos estas breves notas estableciendo algunas relaciones entre el rapsoda griego y algunos de sus ilustres admiradores.

I
Ricardo Molinari cita un verso de Píndaro en el poema Cuando pasan las grandes bandadas por los cielos del Sur:

Hommo umbrae somnium *
Píndaro, Píticas VIII, 95- 97

¡Sueño de una sombra es el hombre!

Transcribimos un fragmento del poema citado por Molinari:

¡Seres de un día! ¿Qué es uno? ¡Sueño de una sombra es el hombre! Pero si llega la gloria, regalo de los dioses, hay luz brillante entre los hombres y amable existencia.

II
Nietzsche cita al lírico griego en más de una ocasión.

En el primer parágrafo de El Anticristo escribe:

— Mirémonos a la cara. Nosotros somos hiperbóreos. Sabemos cuan aparte vivimos. «Ni por tierra ni por agua encontrarás el camino que conduce a les hipebóreos»; ya Pindaro supo esto de nosotros. Más allá del norte, del hielo, de la muerte, nuestra felicidad...

Anota Andrés Sánchez Pascual a este parágrafo:

Un cuaderno manuscrito de Nietzsche, en el que este recogió durante el verano de 1888 todos los fragmentos poéticos dispersos en cuadernos anteriores (161 en total), contiene la siguiente poesía:

«Más allá del norte, del hielo, del hoy,
más allá de la muerte,
aparte—
¡nuestra vida, nuestra felicidad!
Ni por tierra
ni por agua
puedes encontrar el camino
hacia nosotros los hiperbóreos:
así lo vaticinó de vosotros una boca sabia»

La alusión a Píndaro remite a la Pítica X 29 30: Nadie podrá encontrar ni por mar ni por tierra el camino maravilloso que conduce a las fiestas de los hiperbóreos.

Bóreas: Dios de los vientos del norte. Favoreció a los atenienses contra los persas.
Los hiperbóreos son habitantes de un pueblo fabuloso, patria de Apolo, situado en los confines del océano, más allá de la región de los vientos del Norte. Se dicen que poseían el don de la inmortalidad.

El subtítulo de Ecce Homo, verdadero lema de vida de Nietzsche, dice:
Cómo se llega a ser lo que se es.

La frase está inspirada en verso de Píndaro que se halla en en la Pítica II, v. 73 dice: «llega a ser como aprendes a ser».
Pítica III, 68—65

¡Hazte el que eres!, como aprendido tienes— traduce Alfonso Ortega.

Aprende a ser quien eres— traduce José Alsina.

III
Paul Valery pone como epígrafe a su célebre poema El cementerio marino, estos versos de Píndaro:

Oh alma mía, no aspires a la vida inmortal,
pero agota la extensión de los posible

Píticas III, Epod. 60, 65

No alma mía, no aspires
a una vida inmortal, pero sí agota
los recursos factibles.

en versión de José Alsina

No pretendas la vida inmortal, alma mía,
y esfuérzate en la acción a ti posible.

en versión de Alfonso Ortega


IV
Hölderlin es el seguidor por excelencia del lírico griego. Basta ver las semejanzas entre Como cuando en día de fiesta de Hölderlin y la Olímpica VII de Píndaro.

La estrofa de Píndaro comienza con estos versos:

Como alguien que toma en su rica mano una copa
por dentro espumante en rocío de la vida
y a ofrecerla va...

La estrofa de Hölderlin habla así:

Como cuando en día de fiesta, a ver el campo va un labrador, por la mañana...

Unos versos después, en el mismo poema, donde Hölderlin escribe:

así estáis bajo la tempestad fertilizadora vosotros, los que no educa ningún maestro...

la Olímpica de Píndaro prosigue:

Así también sin tener la simiente de la llama abrazante, a lo alto de la llama subieron.

Y todo esto sin detenernos en las coincidencias temáticas de ambos textos que, claro, no son pocas.

También entre sus notas y ensayos, Hölderlin analiza fragmentos de Píndaro.

V
Cerramos estas notas con el fragmento 136 de Trenos.

Astros, ríos y olas del mar
—te reclaman a ti, que te fuiste a destiempo—

25.3.09

LUCRECIO. DESMESURA DEL DESEO

FOTO: THOMAS BARNEY

Elegimos este poema de Lucrecio * porque, perteneciendo a los clásicos latinos, plantea tantos años luego de ser escrito, los mismos problemas que todo enamorado ha experimentado: la desmesura del deseo, la imposibilidad de poseer por completo al ser amado.

LA HERIDA OCULTA

Al poseerse, los amantes dudan./No saben ordenar sus deseos./Se estrechan con violencia,/se hacen sufrir, se muerden/con los dientes, los labios,/se martirizan con caricias y besos./Y ello porque no es puro su placer,/ porque secretos aguijones los impulsan/a herir al ser amado, a destruir/la causa de su dolorosa pasión./Y es que el amor espera siempre/que el mismo objeto que encendió la llama/que lo devora, sea capas de sofocarla./ Pero no es así. No. Cuanto más poseemos/ más arde nuestro pecho y más se consume./Los alimentos sólidos, las bebidas/ que nos permiten seguir vivos,/ ocupan sitios fijos en nuestro cuerpo/ una vez ingeridos, y así es fácil./apagar el deseo de beber y comer./ Pero de un bello rostro, de una piel suave,/ nada se deposita en nuestro cuerpo, nada/ llega a entrar en nosotros salvo imágenes,/ impalpables y vanos simulacros,/miserable esperanza que muy pronto se desvanece./
Semejante al hombre que en sueños/ quiere apagar su sed y no encuentra / agua para extinguirla y persigue/ simulacros de manantiales y se fatiga/ en vano y permanece sediento y sufre /viendo que el río que parece estar/ a su alcance huye y huye más lejos, / así son los amantes juguete en el amor/ de los simulacros de Venus./No basta la visión del cuerpo deseado/ para satisfacerlos, ni siquiera la posesión,/ pues nunca logran desprender ni un ápice/ de esas graciosas formas sobre las que discurren,/ vagabundas y erráticas, sus caricias./Al fin, cuando, los miembros pegados,/ saborean la flor de su placer,/ piensan que su pasión será colmada,/ y estrechan codiciosamente el cuerpo/ de su amante mezclando aliento y saliva,/con los dientes contra su boca, con los ojos /inundando sus ojos, y se abrazan /una y mil veces hasta hacerse daño./Pero todo es inútil, vano esfuerzo,/porque no pueden robar nada de ese cuerpo/que abrazan, ni penetrarse y confundirse/ enteramente cuerpo con cuerpo, /que es lo único que verdaderamente desean:/ tanta pasión inútil ponen en adherirse/a los brazos de Venus, mientras sus miembros/ parecen confundirse, rendidos por el placer./
Y después cuando ya el deseo, condensado /en sus venas, ha desaparecido, su fuego/ interrumpe su llama por un instante, /y renace la hoguera con más vigor que antes. /Y es que ellos mismos saben que no saben/ lo que desean, y al mismo tiempo, buscan/ cómo saciar ese deseo que los consume, /sin que puedan hallar remedio/ para su enfermedad mortal: /hasta tal punto ignoran dónde se oculta/la secreta herida que los corroe.

(lib. IV)

Versión de Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar

*Lucrecio (c 98 – 55 a. C.)
Una de las cumbres del pensamiento y del decir poético de Roma. Su poema De rerum natura (Sobre la naturaleza), expone los puntos de vista de su maestro, el griego Epicuro, en materia de física, psicología y teoría cultural. y lo hace en seis libros con cuatrocientos hexámetros en total.

15.2.09

JUAN L. ORTIZ



Manteniéndose en la periferia, en su tierra natal, casi fuera de todo sistema, Juanele logra, sin proponérselo, que el sistema vaya a él...
Largas y numerosas peregrinaciones son emprendidas para conocer al maestro.
Son los medios, los que se ocuparán de él, los que van hacia el escritor.
El poeta recibe a todos con hospitalidad de maestro budista. Se ocupa de escuchar lo que el paisaje dice.
Y lo que no. Lo que no dice.

«Todo me excede, todo me excede siempre».

NACIMIENTO ETC.
Juan L. Ortiz (1896- 1978) nace en Puerto Ruiz, Gualeguay, provincia de Entre Ríos. Es el menor de diez hermanos.
Pronto se relaciona con la música y la pintura. Pronto también, con sus ideas políticas, que siempre estarán ligadas a la revolución.
«Yo diría como Artaud o como Césaire que la poesía está unida ahora a la revolución.» —declarará en un reportaje. Será fiel a esta idea durante toda su vida.
De niño, la temprana visión de unas vacas ordeñadas en la niebla del primer amanecer detonan algo: el salvajismo de su mirada para siempre.

COSAS INFINITAS

«¿Quien al andar por el crepúsculo o al trazar una flecha de su pasado, no sintió alguna vez que se había perdido una cosa infinita?»
Tal pregunta de «El hacedor» de Jorge Luis Borges (Paradiso, XXXI, 108) bien podría aplicarse a la poética Juan L. Ortiz.
Pero a diferencia del laureado Borges, el poeta entrerriano, dedica las casi mil páginas de ese CONTINUO que es su obra, al intento de hacer fluir, a través de su poesía, todo lo inasible que nos rodea.
Y lo hace desde el margen, la periferia, erigiéndose casi sin quererlo en mito y referente, en poeta de poetas.
Lo hace «pintando su aldea», pero no del modo en que lo haría un cronista, sino como es misión del poeta: en palabras de Hölderlin: «entregar al pueblo, velados en su canto, los dones celestes».

«Me has sorprendido, diciéndome, amigo,
que «mi poesía»
debe de parecerse al río que no terminaré nunca, nunca de decir...»

SIMBOLISMO
Juanele descifra el «bosque de signos » de «la naturaleza como pilar viviente» (Baudelaire, en el soneto IV de «Las flores del mal» deja en claro las correspondencias propias del simbolismo).
El poeta sorprende los «signos de los dioses».
Pero la distorsión en las percepciones, el «desarreglo de los sentidos», proclamado por Rimbaud, no acontece por el exceso, «los paraísos artificiales», sino a través de la mesura. ¿Los paraísos naturales?
Sobreviene una forma de calma oriental digna de los poetas chinos que tanto admiró Juan L. Ortiz. Entonces, el arte acontece como desocultación del mundo, acorde a la filosofía de Heidegger.
No pensamos esta asociación como algo forzado.
Juanele define la poesía como «la intemperie sin fin». Hay consonancia con «los tiempos de indigencia» anunciados por Hölderlin.
La intemperie propicia la revelación del ser.

«Cuándo, cuándo, mi amiga, junto a las mismas bailarinas del fuego,
cuándo, cuándo, el amor no tendrá frío?»

PUBLICACIÓN
Publica gracias a la insistencia de sus amigos. El más célebre de ellos es Carlos Mastronardi, autor de «Luz de Provincia».
Tiene una breve estadía en Buenos Aires. Luego de dos años retorna a su tierra, de donde no volverá a salir excepto para un viaje por los países socialistas.
Hacia 1950 se convierte en referente inevitable del grupo «Poesía Buenos Aires». Muchos de los más grandes poetas peregrinarán para conocerlo.
Llegan Raúl González Tuñón (su gran amigo, según Neruda, «el primero en blindar la rosa», Edgar Bayley, Juana Bignozzi, Paco Urondo, Francisco Madariaga entre otros.
Atención a los títulos de sus libros, que irán publicándose en ediciones mínimas: «El agua y la noche», «El alba sube...», «El ángel inclinado», «La rama hacia el este», «El álamo y el viento», «El aire conmovido», «La mano infinita», «La brisa perfumada», «El alma y las colinas» y «De las raíces y del cielo». «En el aura del sauce» se incluye los diez libros anteriores, más tres inéditos: «El junco y la corriente», «El Gualeguay» y «La orilla que se abisma».
Su obra completa, paradójicamente o no, para un poeta que solo aspiraba a la levedad, es un libro de más de mil páginas... Que empieza y termina en cualquier parte. Como el río. Que es a cada momento diferente.

« Sí, mi amiga, estamos bien, pero tiemblo
a pesar de esas llamas dulces contra junio… »

CHINA: EL JUNCO Y LA CORRIENTE
Viaja a los países socialistas en 1957. Se sorprende al hallar al otro lado del mundo, en la China maoísta de la revolución, un paisaje similar al de su tierra.
Conservará un recuerdo entrañable de ese otro mundo, tan cerca, tan lejos, plasmado en el libro «El junco y la corriente». Piensa en sus amigos, sus hermanos al otro lado del mundo, junto a otro río.:

«Oh, las figuras del cariño, dónde,
¿dónde ellas?
Llueve en mi corazón y llueve sobre el Yan Tsé...
Pero por qué no estáis aquí.
vidas, oh dulces vidas, alas que yo no sabía en otro espacio
también que el de mi corazón...?»

TIPOGRAFÍA Y ESTILO
Sabido es que Juanele posee un carácter visual del poema, lo que lleva a cada signo a ser insustituible. Posee una máquina de escribir con caracteres en tamaño 8 (una letra muy pequeña) y así deben leerse sus poemas. Sostiene una inclaudicable discusión con una editorial española que quiere adaptar la tipografía de sus poemas al tamaño normal (esto es, los más legibles 11 o 12). Lejos de la simplicidad que demuestra el hombre, su poesía irá tornándose cada vez más compleja. Para seguir diciéndose y diciendonos. Para abrir preguntas inmensas, inconmensurables.

«No podemos entrar, Abril, en tu/dicha translúcida.
Hay una sombra, Abril,
la sombra de una inquietud,
que nos deja en la orilla, en la/ orilla, temblando de tu dicha..»

ESTILO. MOTIVOS.
La luz de octubre, abril, los meses y las estaciones, se hacen motivo en su poesía.
Diminutivos (florcita, espinillo), guiones de diálogo, largos versos rematados por un signo de pregunta, son algunas de las características de una sintaxis, siempre en el borde, la orilla. Algunas palabras recurrentes: ella, la niña, la amiga (¿corporizaciones de la poesía?) Serán esos signos de interrogación que por sorpresa cierran largos versos una forma de sugerir que cualquier discurso que no sea una pregunta es un totalitarismo?

“¿Hay entre los árboles una dicha pálida.
final, apenas verde, que es un pensamiento
ya, pensamiento fluido de los árboles,
luz pensada por éstos en el anochecer?”

¿QUIÉN FUE AL RÍO?

¡Quién puede pintar un árbol sin transformarse él mismo en árbol!
(Nietzsche)

Tal vez lo más cercano a un arte poética en Juanele sea el poema «Fui al río», publicado en 1937 en «El ángel inclinado»•.
En el primer párrafo siente al río cerca, está frente al río.
«La corriente decía/ cosas que no entendía».
Se angustia en su intento de comprender al río, «qué decía el cielo vago y pálido en él ».
En el segundo párrafo del poema, el poeta regresa del paseo y aparece una pregunta.
«Regresaba/ –era yo el que regresaba?»
Entonces, de pronto, siente un río corriendo dentro de sí.
Ya no hay diferenciación entre hombre y paisaje.
Ya no está «frente» al río. Es parte de él.
«Me atravesaba un río, me atravesaba un río!»

REPORTAJES. ALGUNAS DEFINICIONES.
Juanele aclara algunas cosas en los reportajes.
Consultado acerca de si hay algo de soberbia en su actitud al margen del sistema: «No, no, ni soberbio ni seguro. Tengo algo así como un poco de dolor, sí, de dolor, esa es la palabra, de no sentirme seguro... no me siento seguro ni de la expresión, alguien me habló de «la riqueza del lenguaje », no... esto no lo es».
Acerca de la permanencia en su provincia:
«Acaso he decidido pasar, como bien dice Machado, «la prueba de la soledad en el paisaje»; dura prueba para todo escritor».
Acerca de la función del poeta:
«En China se siente el acento puesto en la revolución. Mao dice siempre que en la revolución no hay detenciones».
Acerca del desarreglo de los sentidos:
«Ahora mismo cuando estuve enfermo, veía los árboles venir hacia mí como Rilke en Muzot, cuando le parecía que cada árbol respiraba con los pulmones de él».
Acerca de «concretar» una obra:
«Todo me excede siempre. Ninguna realización me ha conformado».
«Yo amo la poesía en estado de latencia».

EPÍLOGO O CONTINUIDAD:
El hombre. El mito. El intelectual. El revolucionario. Sigue fluyendo.

DEJA LAS LETRAS... (fragmento)
Deja las letras y deja la ciudad...
Vamos a buscar, amigo, a la virgen del aire...
Yo sé que nos espera tras de aquellas colinas
en la azucena del azul...
Yo quiero ser, amigo,
uno, el más mínimo, de sus sentimientos de cristal...
o mejor, uno, el más ligero, de sus latidos de perfume...
No estás tú también
un poco sucio de letras y un poco sucio de ciudad?

(De las raíces y del cielo, 1.958)

FUI AL RIO

Fui al río, y lo sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
Las ramas tenían voces
que no llegaban hasta mí.
La corriente decía
cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
Quería comprenderlo,
sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
con sus primeras sílabas alargadas,
pero no podía.

Regresaba
-¿Era yo el que regresaba?-
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
Me atravesaba un río, me atravesaba un río!

Juan L. Ortiz


(Nota de j.g. publicada en la revista La otra, número 19 )

7.2.09

RICARDO MOLINARI



Aquí el sorprendido, el alejado de su lengua
R. M.

La obra de Ricardo Molinari (Buenos Aires, 1898- 1996) está concebida en la tensión entre la tradición y la vanguardia. Moverse entre romanceros y coplas, honrar a Góngora y frecuentar a algunos de los protagonistas de la Generación del 27, pertenecer a Martín Fierro y a Sur, llegar tarde al ultraísmo, no velar nunca su nacionalidad en los poemas, son algunas de las cosas que lo transforman en un poeta particularmente singular. Tomamos aquí apenas un recorte de su obra, esa parte que parece caminar junto a las teorías del ser, allí donde no casualmente, rinde homenaje, en uno de sus mejores poemas, a Stefan George.

I:
ELEGÍA

No miréis, acaso, estas palabras —sus duras urdimbres—, son las que tengo y no huyen.
Ellas creen de mí, como mi lengua. Cada día andaré más pobre, y las significancias más arduas. Sólo una no se perderá,
la que llega, levanta y merodea, igual a una hoja áspera, arañando el suelo..
por el gran patio del desasimiento.

Ricado Molinari

Lo que perdura no está acaso fijado por alfabetos, en tanto código
de signos.
Todo poeta tiene un más allá de las palabras, pues si el sentido
se coagula o se fija o se detiene, el peligro de la moral o la certeza está al
acecho.
Y cada palabra que apartamos del totalitarismo puede abrir discursos.
Esas duras urdimbres son lo que tenemos en tanto hablantes, en tanto manera de acechar lo indecible.
Pero las palabras que huyen nos interpelan. Y la intemperie o la desnudez desandan las significancias.
Todo gesto poético implica un paso más:
tal vez la fidelidad a esa única palabra que es propia, manifestándose desde ese texto que permanece en lo no dicho.
Verbo que asume su indigencia entre las significancias arduas, y pide un despojo, como la hoja que se arremolina por el patio. Palabra que toca el desasimiento mismo, para que el poema sea posible.

jg

II
UN DIÁLOGO:

En su conferencia LA PALABRA, Heidegger se extiende largamente sobre el siguiente poema del simbolista alemán STEFAN GEORGE (Alemania, 1868-1933):

LA PALABRA

Sueño o prodigio de la lejanía
Al borde de mi país traía

Esperando a que la Norna antigua
En su fuente el nombre hallara -

Después denso y fuerte lo pude asir
Ahora florece y por la región reluce...

Un día llegué de viaje feliz
Con joya delicada y rica

Buscó largamente e hízome saber:
«Sobre el profundo fondo nada así descansa».

Entonces de mi mano se escapó
Y nunca el tesoro mi país ganó...

Así aprendí triste la renuncia:
Ninguna cosa sea donde falta la palabra.

STEFAN GEORGE


Ricardo Molinari le dedica a Stefan George versos como los siguientes

si fuera útil vivir,
si fuera necesario,

en la bella elegía que transcribimos a continuación:


UNA ROSA PARA STEFAN GEORGE

Il va parmi ses fleurs;
et les souffles de l’air

Hölderlin
(Similis factus sum pellicano solitudinis)

No es la paciencia de la sangre la que llega a morir,
ni el sueño ni el mármol de Delfos, sino el polvo
que se calienta entre las uñas.
Qué importa morir, que se borren las paredes como un río seco;
que no quede una flor en la calle con su borde de luto en la frente,
ni el viento sobre las piedras podridas.

Qué haces allí, tronchado sin humedad,
con tu dicha sin aliento, con tu muerte tendida a los pies.
Con tu espuma llena de ceniza. Desdeñoso.

Ya vendrán los hombres con el ruido, con los gestos;
pero el odio seguirá intacto.

Todos te habrán estrechado la mano alguna vez,
y tú habrás bebido la cicuta en la soledad,
como un vaso de leche.

Adiós, país de nieve, de ventisca agria, sin gentes que digan mal
de ti. Eterno. Desnudo.
La sangre metida en su canal de hielo
—fuego sin aire— Jordán perdido. Si el tiempo
tuviera sentido
como el Sol y la Luna presos;
si fuera útil vivir,
si fuera necesario,
qué hermoso espanto: tengo la voluntad avergonzada.

Yo soy menos feliz que tú. Me quedo combatiendo
sin honor,
con un haz de ramas en las manos.
Duerme. Dormir para siempre es bueno, junto al mar;
los ríos secos debajo de la tierra con su rosa de sangre muerta.

Duerme, lujo triste, en tu desierto solo.

¡Esta palabra inútil!

RICARDO MOLINARI

III:
POÉTICA Y OTROS POEMAS:
Algunas palabras de Ricardo Molinari sobre su obra:
Esta es mi obra El tiempo jugado. Un extenso cuaderno de complejidades, dudas y experiencias, de aprendizaje, ejercicios y busca tensa de un tono de armonía interior saludable. Dulce y seco.

CASIDAS DONDE LA TARDE ES TARDE ES UN PÁJARO
I
Ellos dirán al verme tan solo: va como un río, sordo en su corriente, desatado.
Ellos dirán que llevo la soledad parapetada por muchas lanzas, por el polvo,
que tengo los ojos cerrados, irritados por la luz.

Ellos dirán: mañana volverá a su muerte, a ser rehén, campo mustio de amapolas, tristeza sombría.

Ellos dirán: al fin la espada de su voz descansa junto a su cuerpo arrastrado por la tierra.

II
A mi lado va una mujer que lleva un angosto ramo de alhelíes, y el acero de sus carnes
mojado por la aurora.
Cargado de cadenas me ve el amanecer, con un jaguar que bebe mi sangre rodeado de
arroyos.

La curva del río nos llama por nuestros nombres, y no sabemos nada, porque estamos
en el sueño excedidos.

III
¡Oh, tú que te alimentas de mis pobres ojos y me dices: Siempre pensaré en ti,
hasta que se seque mi piel al sol y mi lengua se destruya bajamente por la arena!

- Repítelo, quiero estar protegido, porque mi corazón se ha acostumbrado a la desdicha.

IV
nadie te ha visto a mi lado como no se ve la savia de algunas flores;
te cubres de mí, andas por dentro para vivir sin peligro, y el aliento de tu voz se mezcla
con el mío, igual a dos hojas donde ha de brotar un narciso.

No pienso nada más que en ti, por eso busco la lluvia y las orillas de los ríos donde
crece el azafrán.

4 de abril 1939

Huye el día, pero la noche te encuentra conmigo;
veo llegar las lunas llenas; ya oigo el clamor del agua que empapa las lenguas ásperas
de los venados y acosa las raíces del desierto.

Quisiera que me lamentaran como a un muerto, porque he sentido por mi piel correr
a sangre de mis amigos.
Qué me espera vivir, si ya no he de ver los pájaros volando por el cielo, ni deseo larga
vida a las flores.
Pero ¡ay! quisiera saber aún cómo duermes.


ELEGIA

Anochece, a veces, ahora, veo un dulce espacio en la llanura, oculto en un campo verde;
liso, sin aire, diáfano; inimaginable de luz, y allí,
una mirada y un árbol que sombrea intenso con sus retorcidas ramas suntuosas unos muros.
Y allí, y siempre allí, una mujer que aguarda sin movimiento,
los ojos pasados en el infinito grande del vacío, tal vez vivos, y lleva otras ropas largas,
antigua, tensa y joven. Y nada más, ni un caballo,
ni un arroyo, ni un mísero perro.

¡Solo mi corazón ventea esa llama!


ENDECHA

Quizás —en él — haya tomado el desdeseo y las penas áridas
del alma le lleguen abiertas, o lo abracen y deshagan sin mover los ojos
ni el cabello reseco encoja, desasosegado, al recibir
los gruesos vientos
de su nación; lo extraviado, que lo propuso
a la desprendida nada, al tiempo desentendido y escueto y angustioso. Extraño
lo hallarán los pájaros,
los descendientes temporales cansadores, mirando las horas sin esplendor, los días
muertos y desconocidos.
Allá donde acaso quiso;
donde llama
la perdiz grande;
arriba, donde aún resuena el tambor,
en mágico vacío vague.

11.1.09

HOGAR EXPRESO


en la noche
el ruido del paso
del tren


la llovizna sobre el terraplén
riela los caminos del olvido
el tren que perdemos. el que partió demasiado tarde o demasiado temprano.
la virgen protectora de los viajeros. neodiosa guardiana de los santuarios.
transcurrir en perpetuidad. anécdotas. sutilezas.
el viaje es perpetuo y llega tan lejos...


PISTAS (tracks 1 a 5):
cuantas veces se re comienza.
barajar y dar de nuevo
todo es un ritual de valijas y pasajes
trenes hacia otros trenes hacia parte ninguna

¿viste el eco de los pájaros te escuchaste dormir
desmesura
andenes
paz del viajante en el tembladeral
estrépito del mar en los rieles ?

la proximidad del no destino logrado
une puntos de partida.


PISTA (2: tracks 6 a 10) :
los four quartets en la mochila. tres pistas de neil young.
multiplico las muchas moradas en la casa de mi padre.
las cartas. los blisters. un plus. un exceso.
la vida se despliega en posibilidades y la muerte es tan inmensa.

14.12.08

MIGUEL ANGEL BUSTOS: EL TIEMPO RECOBRADO


Con humildad, a Emiliano Bustos
Por la memoria. Por la fuerza. Por la victoria.

Hacia junio pude conseguir un ejemplar de Cheetah, el estupendo libro del poeta Emiliano Bustos y algunos de sus versos aún me resonaban (Tigral, tigral, / te dicen por tantos tigres / en tu alma).
Desde julio de este año, cuando se editó — casi en silencio — la poesía completa de Miguel Angel Bustos — el padre de Emiliano Bustos— lucho con estas líneas.
¿Puede la edición de un libro de poesía constituir un acontecimiento literario y político a la vez?

Porque sería un acto de insensatez, negar o intentar menguar el dolor que la desaparición de Miguel Angel Bustos causó a sus familiares y amigos.
Pero desde este invierno, camino una vez más por Buenos Aires con ganas de gritar que los militares perdieron.
Porque el silencio impuesto por el poder no dura. Se impone la voz de los poetas.. Porque, como concluye Hölderlin en su himno Andeken:
«Lo que perdura lo instauran los poetas»

Quiero contar mi primer encuentro con la obra de Miguel Angel Bustos. Como todo poeta joven, aún me hallaba en busca de una voz. Una mañana de 1.990 compré el diario Sur, que incluía una pequeña antología de los poetas del 60.
Cabe decir que la mencionada antología incluía a Juana Bignozzi, Susana Thenon, Juan Gelman, Luisa Futoransky y Paco Urondo.
Y claro, había allí unos pocos poemas de Miguel Angel Bustos.

Quisiera a lo largo de estas líneas torpes, despojarme de cualquier pretensión literaria y volver a aquel instante de conmoción.
Eso no era el lenguaje coloquialista. No eran los tangos citados y reformulados. No era panfletarismo.
Lo que sentí fue hallarme en presencia de un lenguaje revelado.
Eso.
No en presencia de alguien que trabajaba con el lenguaje, sino de alguien habitado y desbordado por el lenguaje mismo.
Quiero quedarme con aquella primera impresión.

Los años pasaron y hoy puedo decir que he dado a leer en mis clases la poesía de Bustos, obteniendo siempre el mismo resultado: la conmoción del lector. Jamás la indiferencia o la mera atención.
Se que decir estas cosas va en contra de un canon establecido, quizás por los seguidores de la religiosidad católico-canónica de Eliot o por lecturas estructuradas o académicas o por cualquier cosa que proscriba las revelaciones.

El mundo, la vida, se empeñan en hacernos creer que las revelaciones no son posibles. Y después, algún pseudo profesor, junto a los críticos de turno, instaura un canon.

¿A quién le va a importar, al final, esa noche que no dormiste porque la lectura de un poeta lejano te decía como nadie la magnitud de un mundo sin límites establecidos, un mundo que era más vasto, salvaje y complejo de lo que te habían hecho creer?

Miguel Angel Bustos: cosmogónico, agonista, visionario. Con ecos en su escritura de William Blake y Hölderlin, Rimbaud y Nerval. Con fama de poeta maldito: por sus quebrantos, por su epilepsia y por su filiación poco habitual en lengua castellana. Con algún eco de Vallejo y contactos en la poesía española. Con su lectura de libros sagrados. Con su americanismo que lo lleva a indagar las raíces de esta tierra.

«Místico en estado salvaje»
es la definición que Paul Claudel utilizara para el gran poeta Arthur Rimbaud y que el mismo Leopoldo Marechal aplica a Bustos.

Amigo de Marechal, como decíamos, frecuentó, entre otros, a Alberto Girri, a Juan Gelman, a Paco Urondo y conoció a Alejandra Pizarnik. Durante una internación en el Borda, trató a Jacobo Fijman. Publicó cinco libros de poesía, viajó por Latinoamérica para indagar en los mitos ancestrales de su tierra y se dedicó también al periodismo. Obtuvo el Segundo Premio Municipal de Poesía en 1.968. En mayo de 1976 fue secuestrado por un comando paramilitar. Aún permanece desaparecido.

Estos datos tendrían que ser suficientes para intuir la importancia del escritor que abordamos.
Pero por alguna circunstancia difícil de explicar, treinta y dos años después de su desaparición, recién ahora podemos leer su poesía completa.
La edición de su obra es un acontecimiento literario, pero, decía, también político.

Allí está su voz: triunfal, más fuerte que nunca, comprometida con su tiempo y con lo que vendría. Esto es lo que va a quedar.
Jamás el discurso de un general ignorante.

Tanto la edición de su poesía completa, como la de su obra en prosa, la debemos al vasto y ordenado trabajo de Emiliano Bustos.


yo soy Hiperión
fénix en las aguas de mil
soles en el país de Diótima. Canto
mi soledad porque apareces,
canto porque me ves:

(iluminado en los esmaltes de mi
música, iluminado en el color veloz
de mi tristeza)

CANTO
huyeron los ríos,
Diótima gira errante en el millón
de galaxias–serpiente de oro en las
montañas de la luna.

CANTO
porque entras en el reino de
POLIFEMO-SEÑOR: ojo solitario de
toda visión atada a la multiplicidad
del mal:
(en cada piedra
en cada metal en cada flor o puerta
que se abra al jardín que te llama
antiguo)
tu corazón-unidad ha de sufrir di-
vidido en mil rostros
aquí TODO es enigma ESFINGE fá-
bula de fábulas en la noche de todas
las noches.

CANTO
mi sueño agonía en la curva de mi
vuelo
el vuelo de mis alas en tu sueño que
has de estrangular
si quieres el

VERBO
monte de piel viva
Señor- desollado
(¿acaso este es un libro
un monte que alucina a sus piedras
un Verbo infinito que clama por
todos loas verbos en la salvaje barba-
rie de lo que jamás ha sido verbal?)

(de El Himalaya o la moral de los pájaros)


DESPEDIDA

Estos poemas son para
el niño de Alma
muerto en las sales de
un mar de sangre.
Crecerá un trébol de fuego
en su jardín.
Estrellas elementos de Alma
Respira
el invierno no será eterno.

(Lima, 25 de junio de 1.962)


SONIDO DE LA VOZ HUMANA

Llueve húmeda será la luna cortada
a ras del cielo sangriento que me cae.
Por cada vez siempre
me pongo y salgo
con mi corazón de sol sobre el horizonte.
Daré a todos
la puesta de corazón aquella
de las seis de la mañana del día más puro..
Hago la noche hago de cuenta que hablo visible invisible.
No seré de los de un hierro y un alma solos.
Luz no olvido lo que imagina mi sangre en tus venas mi boca
que no es mía.
Soy mil por mil a cuatro costados
un cuerpo mundo de mil lenguas.
No olvido créeme no olvido
acabo de nacer no olvido para siempre.

(De Fragmentos fantásticos)


NOTA RELACIONADA:

TUVE QUE MORIR VOLVER A USTEDES

23.11.08

EROTIÓN - EPITAFIO - MARCIAL



EROTIÓN

A vosotros Frontón y Flacila, sus padres, esta niña os confío,
la pequeña Erotión, goce de mis labios
y a mis delicias, para que venza el miedo a las negras tinieblas
y a las fauces monstruosas del can Tartáreo.
Hubiera visto derretirse el hielo de su sexto invierno,
con que hubiese vivido igual número de días.
Que entre tan venerables protectores juegue y retoce eternamente
y pronuncie mi nombre con balbucientes labios.
Fosca hierba, no cubras para siempre sus blandos huesos. Tierra, no le seas pesada:
no lo fue ella para ti.



marcial, v 34, poeta latino, 40 - 104
versión de luis alberto cuenca y antonio alvaz;
antología de la poesía latina

26.10.08

YO TE LLAMARÉ GUERRA


Douve es lo que vacila y cae, el temblor mismo, lo imposible de la imagen vislumbrada, el amor derrotado por la ley de gravedad, rescatado por la poesía.
Lánguida celebración de lo que aún pervive: «la vida que se mantiene en la muerte». Douve, sigue siendo brecha (antimateria?), punto de máxima densidad que posibilita la palabra plena. Poesía.
En versos del mismo libro, del mismo Bonnefoy: «...Que el verbo se disipe/ sobre esta faz del ser donde estamos expuestos/...»


«...palabra/puente...»


¿Qué asir sino a quien escapa,
Qué ver sino quien se ensombrece?
Qué desear sino a quien muere
a quien que habla y se desgarra?

Palabra a mí cercana
¿qué buscar sino tu silencio,
qué fulgor sino el más profundo
tú amortajada conciencia,

palabra, tangible puente
hacia el origen y la noche?


«...ante tus signos...»


¿Qué morada deseas levantar para mí?
¿Qué negras escrituras cuando el fuego se acerca?

*

Vacilé mucho tiempo ante tus signos,
me apartaste de toda densidad.
*

Mas he aquí que la noche incesante me guarda
con caballos sombríos yo me alejo de ti.

*

«...yo te llamaré guerra...»


Desierto llamaré al castillo que fuiste,
ausencia a tu mirada, oscuridad a tu voz;
y cuando te derrumbes sobre la tierra estéril,
al rayo que te empuja lo llamaré la nada.

Morir era un país que tu amabas. Recorro
desde la eternidad tus caminos sombríos.
Destruyo tu deseo, tu forma, tu memoria;
yo soy el enemigo que no tendrá piedad.

Yo te llamaré guerra y usaré
en ti las libertades de la guerra, y tendré
entre mis manos tu rostro traspasado y oscuro,
en mi alma esa región que alumbra la tormenta


NOTAS SOBRE EL MISMO AUTOR:


22.10.08

ACERCA DE CLAUSURA, DE LILIÁN CÁMERA. UNA LECTURA POR LOS EPÍGRAFES.


Intentaré hacer una breve lectura del libro de Lilián Cámera, tomando bordes y entrelíneas. Es decir, lo abordaré, en esta ocasión; de forma tangencial, lateralmente, intentando acceder a él a través de márgenes, borradores, entrelíneas, etc.
Reparo primero en las dedicatorias del libro: al hijo y al padre de la autora.
Es decir: el padre, el hijo y... ¿qué figura podría faltar aquí? ¿El Espíritu Santo? Lo digo con humor y respeto, pero también como una forma de adentrarse en la densa atmósfera que propone CLAUSURA.
Pues bien, la «novicia» que inicia su peregrinaje a través de estas páginas, habrá de recorrer un largo trecho entre los claustros que estas páginas proponen..
Una de las cosas que llama la atención del libro—monstruo, son los epígrafes elegidos para abrir cada una de las cinco partes de las que se compone el volumen: se abordan literaturas «políticamente incorrectas».
Quiero decir, la elite intelectual no suelen citar a la novelista Anne Rice, autora de «Entrevista con el vampiro». Pero el vampiro tiene una innegable vinculación con el poeta romántico. (Además, encontraremos en el libro alusiones a la flor azul de Novalis ),
Y vaya sorpresa nos llevamos al leer: «Realmente, qué pueden decir los condenados a los condenados?».Si entiendo algo de literatura, esa cita o ese verso es estupendo y lo pone Anne Rice en boca de un vampiro, en boca de una de sus criaturas de la noche...
Particular fenómeno: literatura periférica renegada por la intelectualidad, reabsorbido en el proceso de la autora.
Otra de las particularidades de CLAUSURA, y aquí me detengo un poco en la forma, es el retorno a los caligramas, el poema—dibujo, creado por el inmenso poeta Apollinaire y también frecuentado por el creacionista chileno Vicente Huidobro.
Y de los caligramas, el que más me gusta es el que, como un chiste interno, llamamos el «Lexotanil pie», es decir, no el «Lemon pie», sino el cóctel de benzodizepinas. Aquí la autora recurrió a otro de sus libros de cabecera: el Vademecun.
Claro, no digo todo esto sin humor, pero Lilián (y quien les habla) somos ávidos lectores de prospectos. Supongo que la autora sentirá el mismo placer que siento yo al, ante cada nuevo medicamento, adentrarse en las bíblicas y muy redentoras promesas de las indicaciones y temer las siempre apocalípticas contraindicaciones. En este punto no solo reivindico la hipocondría como un hobby que no daña a terceros, sino que además... defiendo el derecho de cualquier escritor a tener un buen ataque de pánico como Dios manda. Ya que hablábamos del pastel de Valium... ¿Por qué andar escondiendo los blíster antipánicos o antidepresivos en un bolsillo? ¿Acaso los escritores no solemos tener este tipo de trastornos?
No hay que mantener ninguna imagen cool, por favor, escritores amigos y enemigos, aflojémonos un poco.
Los dilemas del cuerpo son ampliamente abordados en el libro «Corpus», que lleva como epígrafe un poema de mi autoría, hecho que me honra y no me permite suspicacia alguna... (Espero que no sea solo una alusión al chaleco químico).
Llegamos a otro curioso epígrafe: el de «Dune» de Frank Herbert. Las lecturas de la autora han incursionado en forma abundante en la ciencia ficción y el terror.
En el poema «Pixeles» aparecen versos de un autor muy poco abordado. Me refiero al poeta— aforista Edmon Jabès, que fuera amigo de Paul Celan y al que Derrida dedicara algunas páginas inspiradas.
Voy a un aforismo de Jabès: ·«mi desierto es espejo divino pulverizado». Creo que, en el imaginario de la autora, conviven el desierto del dios emperador de Dune, con el desierto de Jabès, relacionado con la página en blanco de Mallarmé, eso de «errar en la extensión infinita del verbo», goce disolutorio si los hay (¿espíritu santo?) e incluso el desierto del nihilismo activo de Nietzsche: «El desiero avanza».
«Ay de quien alberga desiertos», como dijera Zaratustra...
Suelo definir a la autora como un fenómeno de generación espontánea o combustión espontánea. También digo que practica a lo largo del libro su juego preferido: la dialéctica de la presa y el cazador.
El libro cierra con la furia visionaria de «El futuro», donde la novicia impreca en pleno trance místico y visionario.
El último epígrafe corresponde a Alejandro Drewes:
«...Dame una máscara blanca y la boda del cuchillo: ahora mismo, antes de que sea invierno, silencio, nada... »
Máscara que aquí tendrá el valor lúdico de Dionisio y ante la amenaza de la nada o el silencio exige la violencia. Violencia que, afortunadamente, le es concedida.
Vale preguntar... ¿puede saldarse el dilema de lo ausente, esa carencia inaugural que es materia fundante de todo autor, en un poema que se llame Alien 2 y que lleve por epígrafe la frase de aquel afiche promocional: «en el espacio exterior nadie escuchará sus gritos»?
En fin, la novicia ha recorrido un camino vasto a través del libro— abadía, de la joven en los claustros a la imprecadora visionaria, victimando a sus victimarios y deviniendo ella misma esa figura que faltaba, madre, mujer autora, poeta, madre de sí misma (Rilke y eso de «tornar la desprotección hacia lo abierto») y entonces sí, una figura nueva emerge, por inversión de signos, por cambio de polaridad, tornando la clausura en un momento inaugural.

INTENTO DE RECONSTRUCCIÓN DE LAS PALABRAS PRONUNCIDAS EN LA CASA DE LA LECTURA, durante la presentación

5.9.08

EX

foto:diane arbus

nos sentamos a hablar sobre los escombros del amor/ nosotros y los que fuimos alguna vez/ –no hace mucho. no, no hace tanto-/ bajo la sombra estéril de lo perdido/ (todos los pudo haber sido)/

podemos hablar con los que fuimos?/ recordarnos con piedad en el lugar de nuestro encuentro? /qué tiene dimensión de nuestra pérdida?/ qué dice ahora nuestra derrota? / puedo aún decir me olvidaré?

sobre las ruinas de lo que fue/ aún podremos salvar algo? /tendremos piedad con el pudor?/ sabremos aún tener piedad con los secretos?

¿quién tiene dimensión de lo que deja?
¿quién tiene dimensión de lo que pierde?


NOTAS RELACIONADAS

29.7.08

BLASFEMA

FOTOGRAFÍA: POL NEIMAN

I) DE CALLES Y NIÑAS

las niñas corren en el barro con crucifijos adheridos a sus pieles sonrojadas. hacen rondas de bullicios con mandatos de muñecas acunadas. tienen interrogaciones profundas tatuadas como cosquillas bajo el ombligo. pliegues en sus vestidos rojos de algodones. cargan con el peso exhausto de nuestras miradas. llevan primaveras entre sus piernas débiles y, en sus cabellos, salidas apuradas del colegio.


II) HUELE A SUICIDIO ADOLESCENTE

un sueño se ha roto bajo tu pielcita que nos reclamaba la primavera
!tardío volar para ese pájaro que se atrevió en la lluvia¡
papá golpeaba a la puerta y le sonreías al póster ignorándote de ti misma
¡ esa adolescencia que nos cambia el cuerpo y se lleva nuestra niñez
para devolvernos a formas de placer prenatal!
¡ese adolecer que es como el vértigo del auto de la tragedia, antes llamas, hoy oxido bajo la lluvia!
avecita tonta que tuvo miedo y voló...
tu sangre no es lo suficientemente limpia en la cordura de mamá que ya no mira, solo sostiene tu cuerpo inerte y nos pregunta por qué...
cuando la tarde nos quita cualquier signo que pueda nombrar nuestra ya absurda identidad...


© Javier Galarza

3.7.08

DIEZ MIRADAS BAJO UNA TRAPECISTA

imagenes: wim wenders- der himmel uber berlin

1.
te ofendió llegar tan lejos.
negar sería acaso ese énfasis
que podría inscribir tu tachadura?

2.
mis ojos de perro iban a estar allí.
agradecido por los éxtasis y los mendrugos.

3.
le alcanzó un número de teléfono.
para privársela.
la ganó, perdiéndola.
fidelidad al crimen primordial?

4.
en las danzas de la ingenuidad, las extrañas
se supieron constatadas hasta la embriaguez.
vértigo sus faldas al viento, mientras dure la vida.

5.
ella sumó y restó.
resultado: dividió.

6.
para amar a una extraña se hace extraño.
se pierde para perder.

7.
era yo el que faltaba cuando
—en los días de lluvia—
algo no cesaba de no retornar
junto a su mirada?

8.
cuanta entidad pierde al faltar en sus retinas?

9.
las fotos viejas desdibujan el cuerpo de los ausentes.

10.
contrincaba. miraba lo que él tenía
para no saber qué le faltaba a ella.
el rechazo la enaltecía, la mirada
de los otros.

11.
la estela de su perfume anunciaba los futuros al llegar.
la estela de su perfume delata lo que es pasado. al partir.


© Javier Galarza

4.6.08

LOS ALFABETOS


1. ¿QUE subyace en la base de todos los escritos, cada escritura o libreto?
¿Ocurrirá en verdad que toda escritura es sagrada?
¿Qué hipertexto subyace la tragedia de los textos que guían nuestro destino, allí esperando por nuestros pasos, hilando nuestros hados y vidas?

2. Las piedras como tablas de revelaciones nunca cuestionadas, el error de la letra muerta, el error de los oráculos, realidades que se desentienden de la vida, caudales inasimilables....

3. El recaudo imprescindible ante cada escrito que deberá guiarnos, los sobrentendidos, los malentendidos esenciales, los mandamientos tácitos.
Yendo a la base misma de toda historia de la historia... ¿puede el error ser confrontado en su fundamento y fundación?

4. ¿Qué era en el principio? ¿El caos ante la falta de la palabra?
¿Habrán los futuros perdido acaso la incertidumbre que les es inherente?

5. Los ojos cegados por extrañas maldiciones. La voluntad. La acción que es en sí origen de todos los Universos, acaso comprometida con el error desde el primer movimiento. Todo ese caos que llamaba a la nada originaria. Donde la calma era en la inacción.

6. La mirada. Las distintas miradas sobre la vida. La mirada positiva, la mirada desolada, la mirada ciega. La infinidad de visiones sobre la vida, el abanico en despliegue de todas las posibilidades. El llamado embriagador de lo infinito.

7. Los alfabetos. Y sus puertas y sus errores y sus aciertos y sus abismos. Los infinitos de sus combinatorias y cada letra como una llave, un código o una trampa más que aumenta el error.


© Javier Galarza

7.5.08

INTER TEXTOS

ILUSTRACION: ARCIMBOLDO

1. Me permito un chiste junto a un tomo de Freud. Allí dónde Neruda romantizaba «es tan corto el amor y tan largo el olvido», escribo «es tan corto el amor y tan larga la capacidad de sustitución del objeto perdido».

2. «El artista es el origen de la obra. La obra es el origen del artista. Ninguno es sin el otro.» apunto leyendo a Martin Heidegger.

-Me siento vacío.
-Mejor.

3. Es casi inevitable hacer un paralelismo con los orientales, el budismo, el zen con su filosofía del vacío, lo anti resultadista, el psicoanálisis incluso.
«El destino es el camino.»
«Deja de buscarlo y lo encontrarás».

4. Copio una breve elegía de Ricardo Molinari:
ELEGÍA

No miréis, acaso, estas palabras —sus duras urdimbres—, son las que tengo y no huyen.
Ellas creen de mí como una lengua. Cada día andaré más pobre, y las significancias más arduas. Sólo una no se perderá,
la que llega, levanta y merodea, igual a una hoja áspera, arañando el suelo.
por el gran patio del desasimiento.

5. «He pasado de estar preocupado por cosas que no me conciernen a estar concernido por esas tantas cosas que ya no me preocupan. Eso es la cura.»
(Friedrich Nietzsche)

6. regocijo ante el fluir de la vida maravilla ante lo inabarcable celebración de toda circunstancia ese ahora que es tantos ahora posibles diversificado en elecciones

el despojo el desasimiento la pérdida implícita en cada ganancia del camino la libertad del viajero con equipaje liviano


7. desasimiento aligeración danzamúsica músicapalabra ebriedad medida desmesura

8.4.08

APUNTES INCO- NEXOS DE LA MADRUGADA


1. Los pensamientos incompletos, los diurnos pensamientos incompletos, colapsan ante la estática: se fragmentan entre las cabezas que multiplica la ciudad y hallan su prolongación natural en la boca del sueño.

2. Me gusta caminar solo, entrar en templos de cultos de países lejanos (cosas que me remitan a lejanías y extranjerías) y buscar tesoros en librerías de usados.

3. Creo también que nos duelen y constituyen las marcas que el amor deja en la penumbra.
Mi biblioteca es el refugio donde suelo curar mis heridas, confirmando y devastando cada convicción que me mantiene. Y no.

4. He de nombrar: el hombre encerrado en edificios como prisiones de cemento, dividido por paredes como un animal sin gracia. Denunciaré esta estructura que convierte en extraño un prójimo a amar. En nombre de la privacidad: la indiferencia, el «no hables con extraños», el amor de turnos de media hora. Aniquilamos la pasión.

5. Tiene un cuerpo, más no lo es. Lo pendiente, pende.

6. Se ha deshecho de miradas que lo prometían, poderes no del todo desarticulados. Se actúa para sí. Desde lo real, no se metaforiza, no se fluye en palabras. Afasia.

7. Habitual desascostumbramiento a su naturalidad, a su naturaleza. Identificado con la pérdida, no disfruta de su haber, no ve su ganancia.

8. Invoca en palabra el llamado de su salvajismo, de su otro fuerte y animal. La pesadumbre clausura las pulsiones. Siempre en tránsito de nacer, de alumbrarse.

9. Algo se escribe en lo real del cuerpo, de ahí la imposibilidad de leerlo. Hacer cuerpo en la escritura. Quemar el libreto de los días. Tachar. Subrayar. Corregir. Se lee en los márgenes. En lo no dicho. Las periferias.
Esta gramática que somos.
Esta gramática que nos dice.

10. A ese decir que reformula lo sagrado sin develarlo, suelo llamarlo poesía.
Es un exceso de sentido, un plus que más allá de lo decible, un más allá de, que posibilita LO OTRO.

© Javier Galarza

7.3.08

ARCHIVOS PIZARNIK






















alejandra pizanik y juan josé hernandez

«...«tus senitos benjamines» dijo Lugones y yo me asusté.»— escribe Pizarnik en «La conversadera», uno de sus desbocados textos en prosa.
Tal vez se trate de una burla a la inclinación que experimentaba Leopoldo Lugones por las adolescentes.

En un reportaje que le hacen Pizarnik e Ivonne Bordelois a Borges, Alejandra se maravilla de la humildad de Borges cuando les dice: «entiendo — y esto lo dije antes del suicidio de Lugones — que el movimiento ultraísta en este país fue un movimiento un tanto superfluo y tardío, porque Lugones ya había hecho todas esas cosas; y creo que las había hecho mejor que nosotros; o en todo caso, mejor que yo — porque no tengo por qué juzgar a otros poetas— en su «Lunario Sentimenta», o sea, unos 15 años antes de nuestra supuesta producción. »

Cesar Aira declara en un reportaje a la revista Ñ: «Recuerdo que Pizarnik me decía que había encontrado un verso bueno en Lugones, que hablaba de una niña que salía del mar desnuda y nombraba sus «senitos benjamines». Una vez, leyendo a Jules Laforgue, encontré en él los famosos senitos benjamines. Por algo dijo Oliverio Girondo: «El mejor Lugones es un mal Laforgue»

El poeta Juan José Hernandez hace un trabajo más serio y por momentos fascinate. Citamos algunas de sus declaraciones sobre Lugones en un reportaje que concede a Alejandro Margulis:

«En Lugones, el signo Luna-doncella remite a una imagen casi infantil, y por lo tanto prohibitiva, que da origen a sentimientos de afirmación viril, de culpa y de renuncia sensual. El poeta acabará por identificar a la muerte con el plenilunio: Gota de la muerte/ plácida y serena,/ gota de la copa/ de la luna llena.»

«La madurez sexual de la mujer, sus pechos generosos y sus caderas anchetas, como diría el Arcipreste, le parecían igualmente innobles. No respondían para nada a su concepción de lo femenino como enigma espiritual y foco de irradiación mortuoria.»

Gestos, palabras y discusiones, siguen desplegándose en la trama simbólica de la poesía y sus protagonistas.